R. Schumann inicia el diario el 13 de septiembre de 1840, el primer día de matrimonio, diciendo:
"El librito que inicio hoy tiene un significado muy íntimo: sobre todo ha de ser un Diario de lo que nos toca en común, de todo lo que se refiere a nuestra vida matrimonial y hogareña; quiero señalar en él todos nuestros deseos y nuestras esperanzas. Ha de ser también un librito con las peticiones que tendremos que dirigirnos mutuamente cuando la palabra no alcance; registrará asimismo la mediación y la reconciliación, si por acaso ocurre algún desentendimiento; en una palabra: este librito será para nosotros un amigo bondadoso y verdadero al que se lo confiamos todo abriéndole nuestros corazones"1
A través del diario Clara narra la conflictiva situación con su padre, que con el tiempo fue subsanando y permitiendo que éste comprendiera y aceptara su matrimonio y su maternidad. A ello se suman algunos desamores y celos en relación a Robert Schumann, ya sea por especulaciones sobre el amor de otra mujer en su vida como por su creciente fama y carrera artística. "He pasado muchos días tristes en los que he atormentado a mi marido -pensé que ya no me amaba como cuando recién nos casamos", escribe Clara.2
Para Robert Schumann toda su música está llena de una gran carga emotiva. Su relación con Clara Schumann fue continua fuente de inspiración y desde que se consumó su relación, en 1840, su producción artística aumentó considerablemente, tanto en calidad como en cantidad. Es la etapa del canto a la mujer, al amor, a la maternidad: Dichterliebe (Amor de poeta), sobre textos de Heinrich Heine, es un ciclo de una sensibilidad extrema, un canto al amor y a la fraternidad de la naturaleza, y también un canto fúnebre al amor rechazado y a la muerte.
Además, Mirtos, 26 canciones para voz y piano, Op. 25, fue el regalo que Robert hizo a Clara la víspera de su boda.
La dedicatoria era la siguiente:
"Acepta entonces estas canciones que yo canto para ti, amada mía".
Ella escribiría en su diario:
"Robert me hizo otro hermoso presente: una colección de lieder (canciones) y además, un ramo de mirtos; y cuando los toqué, me invadió una extraordinaria bienaventuranza".
El fantástico acompañamiento del piano por parte de Robert Schumann sostiene las hermosas melodías de la voz acompañadas con una frescura y un don poético único que abre las puertas a la época del romanticismo alemán, generando la enorme relación entre la literatura y la música.
La poesía de esta época inspira la composición musical que tiene su más alta expresión músico-literaria en el lied, y que llevarían a la perfección Franz Schubert, Hugo Wolff, Robert Schumann y Johannes Brahms con textos de los mejores poetas alemanes.
En la época romántica, predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica y la intuición sobre la ciencia. Se sienten predilección por los lugares exóticos y desconocidos, las fuerzas sobrenaturales y uno de los temas favoritos es el amor imposible.
De allí el concepto que adoptó Clara Schumann, generado por la muerte de Robert Schumann y la nueva relación con Johannes Brahms. Aceptada por el poeta contemporáneo José Hierro, quién les dedicó el siguiente hermoso poema.
Brahms, Clara Schumann
Eres mi amor, Paula, mi amor. Clara quise decir.
Y cuánto tiempo Paula, digo Clara, sin ti y sin mí.
Las diligencias parten sin ti y sin mí.
Y a ti te llevan hacia el norte, hacia el pobre Robert, a mí, hacia el sur,
contigo, hacia el sur, donde ya no estabas, donde nunca estarías.
Ahora he tomado el tren para decirte adiós.
Y sueño, sueño mío.
(...)
No queda nadie ya que pueda perdonarte,
Que pueda perdonarme, perdonarnos.
Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Robert y su locura piadosa.
Ahora que voy a ti, a encontrarte en la aduana de la muerte, pienso,
Clara, amor mío, que cuando nos besábamos era a Robert a quien besábamos,
Al engañado hijo de nuestro amor.
Él murió un día. Su esposa, tú, amor mío, Clara, también has muerto ahora.
Yo tomé el tren para encontrarme en la frontera para decirte adiós desde el lado de acá de la muerte, amor de mi vida.
(...)
Ya nunca llegaré a tu lado.
Puede ser, amor mío, que no te amara ya,
que no te hubiese amado nunca, que sólo hubiese amado a mi propio amor,
al amor que te tuve, Clara, amor mío.
José Hierro, de Agenda, 1993 3
Don, don que tenía el poema de José Hierro, claro ejemplo de poeta romántico de la época, reconstruye de manera admirable los sentimientos de Brahms y es que los poetas son especialistas en poner palabras a los sentimientos.
Todos los seres humanos tenemos sentimientos parecidos, pero no iguales: alegría tristeza, rabia, decepción, en fin una serie de sentimientos ocultos, vivos, mezclados.
Sin embargo, hay autores que parece que estuvieran dentro de nuestro cuerpo y pudieran opinar lo que en él momento sentimos. Es apasionante leer poesía y encontrar de pronto alguien que expresa maravillosamente lo que tú sientes en ese momento.
FUENTES:
1. Leer más en Suite101: Lovely Clara: confesiones de soirée: Un breve recorrido por el diario de matrimonio Schumann http://literatura.suite101.net/article.cfm/lovely-clara-confesiones-de-soiree#ixzz0myOZf7qc.
2. Leer más en Suite101: Lovely Clara: confesiones de soirée: Un breve recorrido por el diario de matrimonio Schumann http://literatura.suite101.net/article.cfm/lovely-clara-confesiones-de-soiree#ixzz0myOZf7qc.
3. http://www.cfnavarra.es/conciertosescolares/guias_pdf/2008-09/Cartas%20a%20Clara.pdf
o Sigismund Thalberg (1812-1871), otros pianistas virtuosos famosos en aquella época. 